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Dior Rinde Homenaje A Las Mujeres Que Llevan El Peso Del Mundo

03/10/2020

USA, robustecido y protegido con el acompañamiento de la libre compañía en el Caribe y Centroamérica, y abastecido por una red social norteamericana de recursos naturales, bien puede constituir la idea de Reagan para solucionar la continua crisis de la economía política estadunidense. Por el momento resulta prematuro delinear qué formas específicas aceptará el ascenso conservador. Pero se puede asegurar seguramente que los futuros números de Cuadernos Semestrales contribuirán a la comprensión de este fenómeno. ¿Puede ser, entonces, que un nuevo grupo dirigente haya llegado al poder en EU y que esté totalmente fuera de contacto con el planeta real? Una explicación para el reaganismo es posible que este es un fenómeno esencialmente nacional, cuya oratoria está dirigida al consumo de adentro de Estados Unidos. Como sucediese en la etapa de la guerra fría, la resurrección de la “amenaza soviética” por Reagan puede ser manipulada para suscitar un espíritu de unidad y sacrificio nacional que se ajuste a las necesidades de la economía corporativa de norteamérica. Para el lector latinoamericano, el artículo de Maira sobre la política hacia Latinoamérica y el de Pellicer hacia México son tal vez de interés particular.

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Podría haber añadido que inconvenientes similares están surgiendo en forma creciente dentro de las democracias industriales del Primer Mundo. Tucker señala adecuadamente que “El Golfo Pérsico es la llave para la defensa de la situación estadunidense global”. En verdad, no cabe duda de que el dominio de Estados Unidos en el periodo de la posguerra está estrechamente ligado al control de las primordiales reservas energéticas de todo el mundo, que deben continuar bajo su control si quiere sostener su “situación global”. La “primera prioridad”, ya que, para el resurgimiento estadunidense, es “la restauración de su poder en todas partes y, más que nada, en el Golfo Pérsico”. De este modo reitera Tucker, con la energía indicada, lo que he llamado en otra sección “Axioma uno de la política exterior” .

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Se habla de diecisiete mil millones de pesos destinados a la difusión cultural en México. Son ya proporcionalmente espléndidas las partidas de la UNAM, de la Secretaría de Educación Pública, de Fonapas, del Seguro Social, de las universidades regionales, de cada secretaría de Estado, de los organismos paraestatales. En principio, no se compare esta relativa abundancia con los requerimientos de cultura de los 70 millones, sino con lo que había antes en México y el día de hoy en casi toda América Latina. No todo es despilfarro, manipulación, ignorancia de muchos “distribuidores de la civilización”; asimismo se reconoce la legitimidad de muchas demandas y la intensidad de carencia.

Noble, 150 Años

Ya no tiene caso soñar en las élites que se salvan del naufragio de la sociedad de masas; es tiempo de combatir desde una posición de minorías, por los derechos de mayorías y minorías. Si hasta hoy no ha existido la democratización de la civilización, eso no indica que no pueda existir. En los años recientes el término política cultural ha ido sustituyendo en los círculos oficiales a difusión cultural y sepultó ahora a la civilización para el pueblo. Señala la trascendente creencia general de que todo es política; sirve a la tendencia de la eficacia programada y también procura pasar de la dádiva (la “difusión”) al quehacer coordinado y unitario (la “política”).

Por “difusión” se entiende agitación o contaminación ideológica, paternalismo, redistribución de los conocimientos más accesibles, conducción didáctica del momento de libertad, confirmación de hábitos y tendencias. Quien intenta la difusión cultural va a deber tomar en cuenta tal diversidad de opciones y llevar a cabo de el punto de partida. Pero opongo a signos y realidades alentadoras una cuenta no pesimista pero sí levemente aciaga. El peso grupo de todos los intentos de difusión cultural poco consigue frente a la movilización comercial de los medios masivos, que al retener a las mayorías en pobrísimos esquemas imaginativos y culturales, apuntalan un estancamiento nacional. La cultura que distribuyen el monopolio televisivo o las 800 estaciones de radio comercial es clasista, propaga un individualismo feroz, carece de humor y de imaginación, etcétera. No menosprecio ni muchísimo menos lo que se hace por contrarrestar tal avalancha, pero no hay alternativas muy visibles ante ese poder de penetración y contagio. Dígase lo que se desee de los “Dos Méxicos”, se trata de un solo país, unido implacablemente por la explotación y la corrupción.

El desarrollo será más nacional en la medida que atenúe la desigualdad y con una sociedad cada vez más justa serán superiores las posibilidades de defender a la nación. Es conveniente destacar que Quehacer no es simplemente una revista de coyuntura con productos de fondo, sino presenta características propias dignas de resaltarse. Los diferentes hechos que en se apuntan están siempre signados por una vigorosa línea de interpretación, preocupada por el avance de la pelea de clases en Perú y teniendo como punto de referencia el estudio de las peculiaridades especificas del régimen político de ese país. Según las cosas, en el gobierno de Belaúnde Terry la cúpula de poder se hallaría ocupada por los miliares que, en razón del carácter de la formación social peruana, actuarían como “garantes” de un reparto de poder “por cuotas” entre las diferentes fracciones de la burguesía. Esta situación permitiría a los mandos castrenses ubicarse como una alternativa política en el caso de cualquier “riesgo” para el régimen de hoy. Después del fracaso de los intentos multipolares de Nixon- Kissinger y los trilaterales de Carter para recobrar la supremacía de EU, Reagan puede estar sugiriendo una solución nacional y regional.

Cabe ver que el nacionalismo polaco fué y sigue siendo una fuerza excepcionalmente escencial en la tradición académica de las universidades. Ha sido el foco de los intereses y movimientos nacionalistas en los años de invasión extranjera y también ha sido el punto de cohesión de los de autogestión e independencia. Para entender algo sobre el proceso de planeación política en el Kremlin quizá lo mejor no sería recurrir a investigaciones de la Universidad de Leningrado, los mecanismos de control en una sociedad democrática son radicalmente diferentes, pero la similitud de los resultados que se consiguieron a menudo no se valora con precisión. Por ejemplo, 19 años tras el ataque militar estadunidense contra Vietnam del Sur, todavía es realmente difícil para los investigadores y para los medios de comunicación norteamericanos pronunciar las breves palabras “Agresión estadunidense en Vietnam del Sur”. Tal aptitud de sometimiento a la religión del Estado sería recibida con placer por cualquier dictador. He omitido la rumia de Tucker en torno al modo como “USA no puede efectuar su promesa” si no se adoptan las políticas del resurgimiento estadounidense o la más realista queja en torno a un viable fracaso en la imposición de los “valores liberales capitalistas” como puede verse ya en el fracaso de los clientes del servicio estadunidenses en Centroamérica, las Filipinas, Indonesia, etcétera.

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Así, se concluye que “omitir las críticas a los derechos humanos, alentar el comercio y la expansión del sector privado y respaldar a regímenes de derecha responsables que procuran, bajo su dirección, el avance social en sus países, son tácticas que hacían falta ya hace ya un buen tiempo en las relaciones Estados Unidos América Latina”. Constituída formalmente en 1973, con la generosa colaboración financiera del empresario cervecero Joseph Coors, sus creadores Edward J. Feulner y Paul Weylrich eligieron que este nuevo centro de estudio e investigación fuera un punto de reflexión ideológica y de propuestas de política utilizables por los legisladores de Washington en sus análisis nacionales. En este rubro se inscriben tanto instituciones académicas y de investigación como conjuntos ad- hoc constituídos recientemente; tienen la posibilidad de citarse, entre los más relevantes y viejos, al American Enterprise Institute, la Hoover Institution on War, Revolution and Peace, el Center for Strategic and International Studies de la Facultad de Gerogetown y a la Heritage Foundation. Todos financiados en parte importante por subsidios del capital privado, hacen una lectura intencionada de su situación nacional y de la mundial que pretende ofrecer nueva legitimidad a viejas situaciones de dominación. Agrupando entre sus asociados y ayudantes a distintos representantes de las corrientes de derecha más esenciales de los últimos tiempos, la Heritage Foundation resalta entre estas organizaciones. Hoy, por “cultura” se comprende indiferentemente métodos de vida, maneras de sociedad, cánones occidentales, patrimonios de la Humanidad, versión de la verdad según las clases sociales, etcétera.

  • Desde entonces, sin embargo, nuestro avance de la línea permiten una elaboración más precisa hasta llegar a la formulación a lo largo del XXIV Congreso de la “política de paz y distensión”.
  • La lucha contra la dictadura tiene su cauce, sus reglas, su forzada independencia de ese pasado tan reciente y por esto tan caliente.
  • No todos estos elementos estaban plenamente presentes en la noción de coexistencia pacífica que Kruschov lanzó en el XX Congreso.

Sin embargo las amplias divergencias en tamaño, estirpe, lenguaje, historia, consistencia de población y organización política, los países del Caribe comparten una cultura común, final en parte de sus experiencias paralelas como colonias de plantaciones pobladas por trabajadores africanos y asiáticos, dominadas por distantes poderes económicos y políticos europeos. Como es natural, solo cuando la presencia europea decayó fue viable para los caribeños arrimarse y referirse sus variedades culturales, identificar sus vivencias afines y admitir su cultura como una claramente caribeña. Una cultura que tiene su origen en los aborígenes precolombinos de la región, que está impregnada de influencias españolas, francesas, británicas, holandesas, y de otros grupos étnicos europeos, que ha hecho aflorar los ancestrales modelos culturales traídos del Africa, la India y el Lejano Oriente. Para la embajadora Kirkpatrick, los países centroamericanos – entre los que incluye a México- se caracterizan por la inestabilidad propia del tránsito de un orden tradicional a un orden moderno, lo que establece que el inconveniente central en ellos sea la instauración de un orden político permanente. En este tipo de países toda solución tiene que ser prácticamente inevitablemente déspota, por lo que considera que la verdadera opción de la política exterior estadounidense en la subregión es elegir entre un régimen político autoritario pro-estadounidense o uno con las mismas especificaciones pero adscrito a la predominación soviética.

¿Por qué algunos de los profesionales de este conjunto como su coordinador, Roger Fontaine o el general retirado, Daniel Graham, viejo directivo de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, hicieron antes de la elección una política de diplomacia viajante por países de América Central y del Sur que los vinculó con grupos empresariales, con altos mando militares y dirigentes de gobiernos déspotas? La explicación tiene raíces que se hunden en la lógica misma de la nueva visión del mundo que tratan de imponer los especialistas del nuevo presidente. El gobierno de la universidad se apoya en autoridades generadas desde adentro, como en la UNAM, puesto que no se contratan administradores expertos, como en las universidades norteamericanas. El Senado Académico, por medio de sus comisiones, genera los planes de estudios y propone los requisitos para los títulos y grados, todo lo cual debe ser negociado con la Rectoría. En este sentido, el sistema es bastante análogo al de la UNAM; pero en Polonia los instructores tanto ordinarios como extraordinarios constituyen un liderato académico efectivo. Hablamos de una meritocracia que ejercita un poder decisivo merced a su prestigio profesional e intelectual.

Bajo su punto de vista, “las revoluciones no surgen de la injusticia social, surgen de los revolucionarios y de los rifles terroristas; el instrumento descubierto por los marxistas para desestabilizar al régimen (salvadoreño) y llevar a cabo su revolución, fué charlar de la injusticia y de que hay que combatir contra . Con esto por norma general da la impresión de que el gobierno es poco a poco más y más responsable de la violencia y esta fachada forma la puerta de inseguridad especial descubierta por el terrorismo para desmembrar a estos regímenes”. Si negamos a las superpotencias su discutible derecho de definir los conceptos del derecho en todo el mundo, según sus particulares conveniencias, ninguna duda cabe de que Estados Unidos viene haciendo ocupaciones de intervención en América Central y muy especialmente en El Salvador, desde hace bastante tiempo. Por lo mismo, la preocupación que, desde las primeras etapas de la pasada campaña, el conjunto de ayudantes de Ronald Reagan exhibió por América Latina, parece bastante excepcional y necesita de una explicación correcta. ¿A qué hay que que un grupo de académicos de extrema derecha, ideológicamente robusto, con base común de operaciones en el Centro para Estudios De todo el mundo y Estratégicos de la Universidad de Georgetown, haya sido comisionado desde las selecciones primarias para llevar a cabo una nueva propuesta de políticas latinoamericana?

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Maira argumenta convincentemente que América latina formará un factor clave en el nuevo énfasis de Reagan sobre la contención de la “amenaza soviética”. La confrontación oratoria con la URSS puede ser un estilo de campaña increíble, pero en el planeta real de las políticas de todo el mundo incluso el general Haig tiene que admitir que el “oso ruso” puede devolver las “mordidas”. Para la nueva administración sería mejor enfrentar al “comunismo” en su “esfera de influencia”, donde “inocentes” oligarquías son víctimas de los regímenes “terroristas” de Cuba y Nicaragua. Aun con México, donde las posiciones de Reagan sobre la migración, los energéticos y el comercio parecerían hallarse con una contestación más positiva que las de Carter, la cuestión de Centroamérica y la insistencia de Reagan en observar los enfrentamientos de todo el tercer planeta como ensayos para la obra primordial de la competencia soviético-norteamericana, podría conducir a serios enfrentamientos. Al paso que la multitud de Reagan habla de autoridad y liderazgo, la mayor parte de estos analistas hallan que los términos autoritarismo y hegemonía son más capaces para detallar la realidad de las políticas reaganistas. Arturo Borja y José Miguel Inzulza, ingreses otros describen los términos bipolares desde los cuales los reaganistas observan el mundo, e indican las adversidades que Reagan tendrá para seducir tanto a una Europa y un El país nipón resurgentes, como a un tercer planeta no alineado a fin de que se unan al intento de reinstalar la supremacía de Y también.U. Por causas históricas El Caribe no conforma sólo una sociedad multiracial sino más bien asimismo una sociedad multicultural.

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Con relación a ese inconveniente Tucker frecuenta la retórica académica del caso, con mucho verbo cerca de los graves riesgos del poder soviético y al problema de de qué forma inducir a Moscú a que “admita una definición de origen estadunidense sobre lo que ha de ser su conducta moderada”, posibilidad que evalúa recóndita. Pero Tucker sabe con perfección que el inconveniente real está en otra parte, no en la amenaza soviética a la seguridad estadunidense sino en la amenaza que significan los movimientos de liberación del Tercer Planeta para los intereses norteamericanos (según los conciben quienes poseen y gestionan la sociedad de norteamérica). Tucker no es un ideólogo fanático tipo la Heritage Foundation; es un destacable experto en cuestiones de todo el mundo y aunque se describe como “de derecha”, fue algo así como una paloma académica en Vietnam. Es autor de un estudio sobre la llamada “crítica radical” de la política exterior estadunidense que pese a sus profundas fisuras de fallos de hecho y de argumentación, tiene por lo menos el mérito de intentar entender la naturaleza de esa crítica y de valorar su contenido, actitud rara en el planeta académico que normalmente prefiere el silencio o la caricatura . Se dice que Tucker estuvo cerca de los consejeros de Reagan en política exterior, pero sus proposiciones y actitudes aspiran a situarse “sobre los partidos” y han de ser tomadas muy seriamente, creo, por quien aspire a comprender el futuro que se planea.

Lo particularmente destacable del análisis de Tucker no es tanto el contenido o sus proposiciones, que resultan familiares, sino más bien la descarnada brutalidad del razonamiento, solamente sublimado por un frío tono académico. a) La “Cronología del sindicalismo universitario” que se muestra en las páginas 15 a 17, es en el más destacable de las situaciones una cronología única del sindicalismo en la UNAM. Achicar la historia del sindicalismo en los centros de enseñanza mayor a la de la UNAM es un grave error de apreciación, que para las autoridades de rectoría ya tuvo secuelas políticas desfavorables. Por confundir la situación de la UNAM con la del resto de las universidades, el rector Soberón procuró generalizar las reglas que normaban las relaciones laborales en la UNAM a todas y cada una de las instituciones de educación superior públicas y autónomas, con su intento de añadir un apartado C al artículo 123 de la Constitución.

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